martes, 26 de septiembre de 2017

¡¡OTRA VEZ SHOPPING!!

 

Se ha hecho público, a través de los medios de comunicación, que el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha solicitado a los diputados de su bancada en la Legislatura que avancen en el tratamiento de varios proyectos que considera necesario tener aprobados antes de fin de año. Entre ellos se encuentra el otorgamiento de Normas Especiales para construir un shopping de enormes proporciones (125.000m2) en un sector de la ex Playa de Cargas de Caballito, ubicado en la Av. Avellaneda entre Fragata Sarmiento y Olegario V. Andrade.

 

De esta manera el Gobierno porteño, como si estuviera pidiendo autorización para hacer en ese lugar una importante obra pública, insiste en hacer el triste papel de gestor para la empresa Alto Palermo S.A., una más entre las que conforman el grupo IRSA y dueña de la mayoría de los shoppings del país. Parafraseando a Mafalda: ¡PUAJ!  ¡¡OTRA VEZ SHOPPING!!


Por enésima vez se vuelve a poner en riesgo el último reducto de tierras disponible para hacer un gran parque que necesitan el barrio y la ciudad, desoyendo el reclamo de los vecinos.

 

Este proyecto, a todas luces paraempresarial y sin ningún interés para el desarrollo urbano, ha sido presentado en la Legislatura desde 2008 y en cada oportunidad no consiguió el número suficiente de apoyos de los Legisladores.  Sólo fue avalado por los diputados del oficialismo y así, al no contar con los 31 votos necesarios para aprobar la denominada "primera lectura" del proyecto de ley, el mismo fue retirado cada vez de la agenda de las asambleas de la Legislatura. Pero, como prácticamente cada año, vuelve a promoverse su tratamiento.

 

Durante 2016, además de la reiteración oficial,  fueron presentados por distintos bloques varios proyectos en la Legislatura, y otro firmado por varios vecinos también fue puesto en estado parlamentario. Todos ellos plantean la necesidad de que ese espacio deje de ser, a través de diversas formas y procedimientos que se proponen, el lugar donde IRSA insiste en instalar su mayor shopping y sea convertido en un parque.

 

¿Cómo es posible que, ante esta situación, el Jefe de Gobierno "apure" la aprobación del proyecto que gestiona para IRSA, sin contemplar lo expresado por los ciudadanos y los proyectos presentados por varios diputados que levantaron esos reclamos?


¿Desde octubre del año pasado a hoy, acaso cambió algo en la ciudad, o en ese sector tan especial (junto a uno de los pocos cruces sobre nivel del ferrocarril Sarmiento y a pocos metros de un largo y tradicional centro comercial a cielo abierto al que el mismo gobierno promociona colocando baldosas alusivas a lo largo de Av. Rivadavia)  que permita suponer una mejoría en las condiciones ambientales, de infraestructura, del comercio, del transporte público, del tránsito o de la falta de espacios verdes?


¿Acaso la sola unificación del bloque oficialista con otros, cuyos integrantes durante años rechazaron sumarse al proyecto PRO-shopping, ha hecho cambiar sus principios y convicciones tantas veces expresadas frente a los vecinos? ¿Esos mismos partidos y sus representantes votarían en esta oportunidad a favor de este desastre urbanístico? Sabemos quienes son.


Convocamos a todos, vecinos, comerciantes, legisladores, a detener una vez más este intento de aprobar normas especiales que sólo favorecerán a una empresa multimillonaria en detrimento de la calidad de vida en el barrio de Caballito y toda la ciudad y, a la vez, a apoyar y dar tratamiento a los otros proyectos, considerando especialmente el presentado por ciudadanos participativos y conocedores de las necesidades del barrio a partir de su pertenencia y trabajo constante sobre el espacio que recorren cotidianamente.


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Guillermo Rey


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Docentes de la UBA advierten sobre las podas en CABA

ACTUALIDAD, JARDINERÍA
Docentes de la UBA advierten sobre las podas en CABA
25/09/2017
Desde la carrera de Jardinería afirmaron que el trabajo del Gobierno porteño sobre el arbolado urbano no es adecuado. Las malas prácticas suben el riesgo de caída de ramas y árboles, ante la mayor intensidad de las lluvias.
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Docentes de la UBA advierten sobre las podas en CABA

Desde la carrera de Jardinería sostuvieron que el trabajo del Gobierno porteño sobre el arbolado urbano no es adecuado. Las malas prácticas aumentan el riesgo de caída de ramas y árboles, ante el incremento en la intensidad de las lluvias producido por el cambio climático.

Por: Juan Manuel Repetto 25 septiembre, 2017


(SLT-FAUBA). Docentes de la cátedra de Jardinería de la UBA, donde se capacitan parte de los inspectores que trabajan en el área de arbolado urbano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, advirtieron sobre la falta de criterio técnico con el cual se realizan las podas desde mediados de otoño en las calles porteñas y señalaron que las malas prácticas aumentan el riesgo de caída de ramas y árboles.

La alarma fue encendida por Gabriela Benito, jefa de trabajos prácticos de la cátedra de Jardinería y docente de la materia Arbolado Urbano. "Cerca de 30 técnicos egresados de la tecnicatura en Jardinería de la UBA fueron empleados por el área de arbolado urbano del Gobierno de la Ciudad, como parte del plantel de inspectores. Desde allí hacen un diagnóstico del estado de los árboles y proponen un determinado tipo de intervención. Pero luego las empresa contratadas que llevan a cabo las podas no están a cargo de profesionales idóneos, no tienen cuadrillas capacitadas y cortan sin un criterio técnico".

Una mala intervención hace que la arquitectura vegetal no esté en equilibrio y cuando hay episodios de tornados o lluvias violentas los arboles se quiebran.

Al respecto se refirió a las intervenciones en diferentes espacios verdes de la ciudad, donde junto a otros docentes y estudiantes que realizan actividades prácticas observó cómo la maquinaria trabajaba rompiendo las raíces y dañando troncos, acciones que también ponen en riesgo a los árboles.

"Una buena gestión y planificación debe anticipar un momento de riesgo. Debe evaluar el estado mecánico y sanitario del árbol. No obstante las cuadrillas trabajan sin criterio. Desde el Gobierno bajan la orden de comenzar a podar 70 mil arboles a partir del 1º de mayo, por ejemplo, como si todos caducaran en el mismo momento. Algunas especies se podan fuera de época, como sucede con las tipas y los jacarandás, que caducan en septiembre u octubre pero se intervienen en junio. Con ello les quitan masa verde y aceleran su decrepitud", detalló Benito.

"Además una mala poda desequilibra copas, cargando los pesos sobre follajes y ramas que no están fortalecidas. Esta mala intervención hace que la arquitectura vegetal no esté en equilibrio y cuando hay episodios de tornados o lluvias violentas los arboles se quiebran. Si bien es cierto que en algunas estaciones del año hay vientos de mayor intensidad, no quiere decir que cada vez que haya una tormenta se caigan todos los árboles. Se van a caer aquellos que están mal intervenidos. Y lamentablemente estas acciones favorecen que los ejemplares estén en mayor riesgo", afirmó y agregó: "En la ciudad también tenemos un arbolado antiguo, en muchos casos con senectud, que comenzó a plantarse masivamente a comienzos del siglo XX. Por eso hay ejemplares que deben ir renovándose".

La docente explicó que la existencia del bosque urbano en la ciudad disminuye las altas temperaturas, atempera el ruido y los vientos, capta el polvillo atmosférico y atrae la fauna silvestre, entre otras ventajas que, en definitiva, mejoran la calidad de vida de las personas. Pera para que esa vegetación cumpla estas funciones debería estar gestionada por profesionales capacitados, que conozcan sus ventajas y las maneras de administrarlo.

Valorización académica

Benito indicó que en la Argentina hay más de 20 facultades de agronomía, ciencias agrarias y forestales, y casi ninguna posee una materia obligatoria sobre Gestión de arbolado urbano. En otros países, como Estados Unidos, España e Inglaterra, existe una mayor formación académica y se valora la capacitación como una parte importante de la sostenibilidad en la ciudad. Incluso hay organizaciones internacionales que reconocen una certificación de arboricultor.

La FAUBA es pionera en la Argentina por valorizar la capacitación en arbolado urbano, que posee una materia obligatoria en la tecnicatura en Jardinería.

En este sentido, la Facultad de Agronomía de la UBA es pionera en la Argentina. En su tecnicatura en Jardinería, la materia Arbolado urbano es obligatoria. "En esta materia, que ofrecemos con las técnicas Marcela Palermo y Claudia Bertucelli, recorremos la calle junto a los alumnos, observamos el estado del arbolado y hacemos un diagnóstico. A partir de esta experiencia práctica de recorrer la ciudad, los estudiantes aprenden a reconocer visualmente el árbol, a evaluarlo en su totalidad (no mirarlo desde una sola vereda) y reconocer si hay cavidades en la parte aérea o si la madera esta enferma, entre muchos detalles".

"Las cuadrillas que realizan las podas también deberían recibir capacitación", dijo Benito, y señaló: "Cuando vemos una cuadrilla trabajando en la calle, muchas veces observamos que no hay un vallado ni un aviso, que el operario no está protegido; muchas veces trabaja en alpargatas, trepa sin tener botines de seguridad y no posee los arneses adecuados".

Patrimonio biológico, social, cultural

Benito sostuvo que Buenos Aires es una ciudad con buen arbolado de alineación, aunque con ejemplares ya en madurez avanzada, necesario de reposición. Uno de los aspectos que la destaca es la selección de especies nativas que realizó Carlos Thays hacia fines del siglo XIX y principios del XX, que determinó la planificación del arbolado porteño. "En ese tiempo la cultura occidental no las valoraba por considerarlas rusticas y se pensaba que no se iban a adaptar a la ciudad. Pero hoy gracias a su incorporación podemos disfrutar de ellas y de sus distintas etapas de floración. Desde septiembre podemos apreciar las flores del lapacho, en octubre las del ceibo, en noviembre del jacarandá, en diciembre de la tipa, en enero del ibirá-pitá y en febrero del palo borracho. Esto sucede en pocas ciudades del mundo".

Desde la cátedra de Jardinería de la FAUBA, las docentes Palermo y Bertucelli también investigan los árboles históricos de la Ciudad de Buenos Aires, que son más de mil. "Algunas de ellos son únicos en la ciudad, como la Sterculia que está en Plaza Lavalle (si bien ahora el Jardín Botánico Thays posee otra que fue propagada a partir de semillas de ese ejemplar).

"El patrimonio arbóreo es biológico, social, cultural, histórico y turístico. Tenemos que cuidarlo", concluyó Benito.



lunes, 25 de septiembre de 2017




Vivir en medio del campo, en la nada social, significa manejar el espacio propio casi sin límites. Las casas de campo, sean de la escala que sean, de prosperidad o modestia, tienen un camino de entrada, una arboleda, un monte, un jardín, un adelante y un atrás que sólo respeta el relieve, la vista, los límites de la naturaleza. No son espacios negociados en comunidad, sujetos a leyes o reglamentos excepto en escalas muy vastas (desvío de aguas, uso de agrotóxicos). Si le interesa, al que vive en el campo lo limita su imaginación, sus fondos. No extraña que a tantos les salga la frase que en la quinta, en la chacra, se sienten "libres".

Las ciudades, al contrario, son espacios comunes por definición donde somos sujetos y creadores, víctimas y victimarios, disfrutadores de lo ajeno, creadores de disfrutes, patólogos y enfermados. Las ciudades son selvas de regulaciones medidas al centímetros, escenarios de confrontamientos por un metro o dos, peleas por el aire y la luz, el silencio y la privacidad. Por eso, el gobierno urbano tiene una urgencia inmediata que no tiene el rural, como se ve en la caricatura intermedia que son los countries, que exageran con tanto reglamento.

¿De quién es una ciudad? De todos y de nadie, lo que hace delicado esto del gobierno que tenga una utopía, como la tiene a su manera el macrismo en funciones. Para gente nada experta como Horacio Rodríguez Larreta, la visión propia no se negocia y entre menos se sepa de un tema, menos se negocia. Es un peligro, porque termina funcionando como si fuera dueño de la ciudad y no apenas su gobernante. Para peor, Larreta no es una persona que exhiba un particular cariño por Buenos Aires, ni se lo ve particularmente orgulloso de ser su gobernador, apenas contento de tener un puesto que ya proyectó a dos presidentes, lo que debe ser su real target. Nada que ver con Tedy Kollek, el eterno intendente de Jerusalén al que cuando uno le preguntó si no quería ser premier o presidente contestó con gran fastidio, "¿para qué? soy intendente de Jerusalén... de Jerusalén. Dígalo en voz alta e imagínese por un segundo que usted está a cargo de una ciudad única como Jerusalén". Quién tuviera por acá un apasionado así...

Para nuestra desgracia colectiva, la utopía barata del macrismo es "mostrar gestión", lo que los lleva a hacer macanas inconcebibles. Guillermo Rey es uno de los tantos porteños que intenta corregir estas macanas, avisando qué está mal hecho en las podas de árboles y de paso mostrando objetivamente cómo se deberían hacer esas podas. Un ejemplo reciente es la nota que le envió a la Junta Comunal 11, con copia a Espacio Verde y a Arbolado, criticando las talas de paraísos de este mes en las calles Carlos López y Lavallol. Rey explica que se cortaron sin más árboles de unos ochenta años de edad que estaban en buen estado, sin huecos ni rajaduras que comprometieran su estructura. De hecho, explica, los árboles estaban en el censo fitosanitario realizado por la propia ciudad en 2011 sin marca ni observación, con lo que la pregunta es qué motivo hubo para que los talaran. ¿Se detectó una patología? ¿Había un problema con las raíces?

Estas detecciones, explica el denunciante, se pueden hacer fácilmente con instrumentos llamados resistógrafo y tomógrafo, que evalúan el estado interno de un árbol, que bien puede estar resentido por una tormenta sin que se note desde afuera. Como los árboles eran magníficos ejemplares antiguos, bien se merecían este trato preferencial. Pero los árboles fueron talados y listo, como si todos estuvieran en el mismo estado y ese estado fuera malo, como subraya Rey. 

Además de ser una chantada grave, esta tala fue ilegal porque no cumplió la ley específica, la 3263. Resulta que antes de talar un árbol hay que poner un cartel por diez días explicando por qué se lo corta y publicando cómo recurrir la medida. Ni siquiera se cumplió la formalidad de que la contratistas presentara la orden de trabajo ante la Comuna 11, explicando por qué sacaban esos árboles. Esto implica quebrar el ítem 1.3.7 de la Ley de Faltas porteña, la 451, que habla sobre destrucción del arbolado público, que explícitamente implica al funcionario que hubiera autorizado el acto. Y, por supuesto, esta tala sigue quebrando la prohibición del juez porteño Guillermo Schleiber, emitida el 14 de julio, ordenando al gobierno porteño que suspenda toda poda y tala que no cumpla la ley. 

Para darse una idea de lo que hay que hacer, en 2011 la misma Ciudad le permitió a la empresa Benito Roggio extraer dos plátanos para la construcción de la línea E de subte. Como el proyecto era nacional, el macrismo sí quiso que se cumpliera la ley y le exigió a la Roggio que plantara 300 jacarandaes y 62 plátanos en compensación. 

Nada de esto ocurrió ni va a ocurrir porque el gobierno porteño actual considera que la Ciudad es suya, que no tiene que compensar nada y mucho menos plantar algunos cientos de árboles para cubrir los que se cargó esta vez.  

Otro caso de este pensamiento "mío-mío" es lo que anda pasando en el Playón de Chacarita, donde el Instituto de la Vivienda de la Ciudad supuestamente está urbanizando un barrio carenciado en diálogo con los vecinos. Pero esta semana, el Instituto llamó a licitación para construir 692 viviendas y setenta locales según un proyecto que les presentó a los vecinos y sus técnicos el 23 de agosto, con lo que les dio 26 días para pensarlo. Los vecinos, pese a que los corrían, alcanzaron a hacer algunas observaciones sobre el proyecto, que fueron prolijamente ignoradas. 

Estas observaciones no son ligeras, ya que alcanzan a una quinta parte de las viviendas a construir y fueron realizadas por el Observatorio del Derecho a la Ciudad y el ministerio público de la Defensa, que corrieron con la lengua afuera y las presentaron el 31 de agosto, apenas ocho días después de que les mostraran el plan. Las fallas incluyen medidas absurdas de dormitorios y locales diminutos, de dudosa utilidad. Un comentario hecho en voz alta fue que el plan parecía un trabajo práctico de un estudiante mediocre de arquitectura, algo a bochar sin miramientos. 

Como respuesta a estas críticas, el Instituto simplemente se escondió atrás del artículo cuarto de la ley de "integración social" del barrio. Es un artículo-gatillo que dice simplemente que "en caso de disenso, el IVC asesorará al jefe de Gobierno respecto de la decisión a adoptar para el cumplimiento del Proyecto Integral de Reurbanización". En castellano simple, si al IVC le parece bien el proyecto, va a ignorar toda crítica y listo. No importó que también exista por ley una Mesa de Gestión Participativa del barrio, que supuestamente tiene un mecanismo obligatorio de conciliación y consulta. 

Pero a todo esto, el responsable del área técnica del Instituto, Maximiliano Alvarez, dijo públicamente y ante los vecinos que no se iba a licitar nada sin que se incorporaran las observaciones de la asamblea. Esto no fue en una reunión a puertas cerradas o en un mano a mano, sino públicamente ante los vecinos reunidos, el 15 de este mes. Pero el 18 les hicieron un anuncio que sí era verdadero, que al día siguiente salía en el Boletín Oficial la licitación sin cambios. Los vecinos, humildes, pidieron un par de semanas, pero la campaña de prensa estaba lista y no fue demorada. El presidente del Instituto, Juan Ignacio Maquieyra, prometió que se harían cambios una vez adjudicada la licitación. A los vecinos ya les cuesta creer en estas promesas.

A todo esto, el proceso es una muestra de esa peculiar mezcla de mala fe e incompetencia que caracteriza al macrismo en funciones. Las casas futuras del barrio son más pequeñas de lo debido porque se "perdieron" dos manzanas del proyecto original, que ahora se venderán a privados para emprendimientos comerciales. Y en el año y medio que lleva esta milonga, el IVC tuvo dos presidentes y cuatro coordinadores del área. El actual es Mauricio Giraudo, un farmacéutico aparentemente inocente de toda experiencia en temas urbanos o sociales. 

Para ver qué profundo es este problema de la visión de a quién pertenece una ciudad, hay que volver a uno de los problemas más viejos que perviven en esta Buenos Aires. La Manzana Clemente, también llamada M2 –un nombre que gusta en este suplemento– estuvo usurpada entre 1991 y 2004 por una productora de televisión y luego quedó en potrero, como muestra la foto de estas páginas. Diego Santilli hizo un breve negocito de bares en el vecino Mercado de Pulgas, denunciado por los mismos puesteros del lugar, y el año pasado el mismo Larreta agregó a la saga el disparate de hacer un shopping. 

Los vecinos del lugar, donde justo se juntan las comunas 13, 14 y 15, aprovecharon el mamarracho del programa BA Elige para proponer una plaza, a la que llamaron Parque Natural Educativo. La idea fue presentada por el Grupo de Árboles Nativos y se ganó 257 votos, por lejos entre las más apoyadas en la Comuna 13. De hecho, este jueves de primavera el gobierno porteño anunció que, en esa comuna, el "corte" para que se aprobara un proyecto era de 230 votos. Nadie pudo festejar, sin embargo, porque el Parque Natural Educativo no figuraba entre los elegidos...

Esta saga puede seguirse en detalle en https://parque-colegiales.blogspot.com.ar/, la página de los vecinos que insisten en que estos 7500 metros sean de verde público. Evidentemente, los "dueños" de la ciudad tienen otros fines en mente para la plaza Clemente, como corresponde a un grupo político que se piensa poseedor de la Ciudad. Quién iba a decir que el macrismo resultaría ser un grupo iluminado.

suplementom2@yahoo.com


sábado, 23 de septiembre de 2017

lunes, 18 de septiembre de 2017

 
Invitamos a participar de nuestra intervención artística para hacer visible nuestra preocupación por el daño al patrimonio arbóreo y por la destrucción de espacios verdes. 
Quienes puedan colaborar como actores, actrices, aportando escenografía o vestuario, llevando fotos de árboles mutilados, con musicalización, fotografía o filmación, serán bienvenidxs (por favor avisar a este correo)
Necesitamos que haya mucho público, así que agradeceremos vuestra presencia. 
Saludos
María Angélica Di Giacomo
Grupo de Facebook BASTA DE MUTILAR NUESTROS ÁRBOLES






María Angélica Di Giacomo


sábado, 16 de septiembre de 2017

Recuperemos el Ex Colegio Sta Rosa como Escuela Pública



Recuperemos el Ex Colegio Sta Rosa como Escuela Pública


SOS CABALLITO SIGUE LUCHANDO PORQUE:

Esa frase, desde lo conceptual, se referencia en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, en la que la educación ha quedado establecida como un derecho.

Este derecho de las familias a la educación de sus hijos se ve perjudicado cuando en la Ciudad de Buenos Aires, no se encuentran las vacantes demandadas especialmente en los Jardines Maternales, o el 1er año de la Escuela Primaria o cuando no se pueden implementar los proyectos educativos de la Nueva Escuela Secundaria por falta de espacios. Por ejemplo, se hace inviable el desdoblamiento de talleres de idiomas, de música, y de educación plástica. O hay superposición de actividades en las instituciones que comparten edificios. Como es el caso de los cercanos al Ex Sta Rosa el Normal 4 y el Liceo 2. Y también de otros vecinos, el Nacional 17 con el Comercial 23 y el Comercial 29.

El ex Colegio Sta Rosa reúne las condiciones espaciales y funcionales para ser utilizado como escuela y dar una solución plena a estas problemáticas. Porque los espacios son una forma de habitar el proyecto educativo, es donde se da el encuentro pedagógico, un hilo que atraviesa la experiencia educativa.

Luchamos por la recuperación del ex Colegio Sta Rosa como Escuela Pública porque creemos que es la forma de aportar a la igualdad de derechos y a la democracia educativa. La educación pública, tan criticada en estos tiempos, es la que impulsa la inclusión y garantiza la auténtica diversidad.

Es como dice el lema de la escuela itinerante: "La educación pública enseña, crea, resiste y sueña".

Quienes vivimos en el barrio de Caballito deseamos ver ese edificio que tiene un valor histórico testimonial, además de sus valores arquitectónicos, habitado por niños y niñas, adolescentes y docentes y no olvidado, abandonado, arruinándose día a día, sin mantenimiento alguno o  reemplazado por torres. Ya tenemos demasiadas torres en Caballito que desdibujan y atacan la identidad de nuestro barrio.

Tomando como referencia la Constitución Nacional y la de la Ciudad de Buenos Aires que plantean el mandato de velar por el patrimonio y el medio ambiente, también en el marco legal de la ley 1227, para la defensa del patrimonio porteño y  respetando el legado por el que fue creado el Ex Colegio Sta Rosa, defendemos la  preservación de este espacio educativo de alto valor patrimonial, para que sea Escuela Pública.

 

ESCUELA SÍ, TORRES NO



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